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martes, 16 de diciembre de 2014

La casa Carbonell en Adamuz

D. Antonio Carbonell y Llacer funda en el año 1866 la empresa Carbonell. A su muerte en el año 1878 se hace cargo de la dirección de la empresa familiar su hijo D. Carlos Carbonell y Morand y orienta su principal actividad a la exportación de aceite español.



A finales del siglo XIX la familia Carbonell se instala en Córdoba. D. Carlos Carbonell y Morand, fundador de la Cámara de Comercio Provincial, fija sus objetivos en las plantaciones de olivar de Adamuz y su empresa, compra un número importante de olivares en el término municipal. Algunos de estos son: en 1883 Posteruelos, Umbría del Pator y Hoya Aranda; en 1886 compa Navajuelos y Navarro.



En el municipio, Carbonell llega a producir una gran cantidad de exquisitos aceites realizando exportaciones a países europeos como Rusia o Suecia, a América e incluso a China en 1906.



Esta preocupación por comercializar sus productos en el extranjero, la encontramos patente en las varias Exposiciones Internacionales a las que la casa Carbonell concurrió, obteniendo varios galardones:
  • Medalla de Oro conseguida en la exposición Universal de Barcelona en 1888 por los aceites de oliva.
  • Medalla de Oro en la exposición de París en 1889.
  • Medalla de Oro en la exposición Universal de París en 1900.
  • Diploma del Gran Premio de Honor de la República Argentina en 1911.
Muestra de este evidente prestigio, es la publicación del artículo en la revista Madrid Científico (año 1899, nº230 pag 6) en la que hablando del mercado y los precios de aceite, cataloga a los aceites de Montoro Adamuz de superiores y selectos “Los aceites de oliva de Bari a 140 y 145 los cien kilos. Los de Provenza a 140 y 150. Los de Toscaza extra a 180 los cien kilos. La diferencia tan enorme entre el precio de francos 72 que hoy valen la casi totalidad de nuestro aceites, aun aquellos que aquí calificamos de superiores y selectos de nuestras sierras de Adamuz y Montoro…”

Ya en el siglo XX y concluida la guerra civil, comienzan de nuevo a deslumbrarse nuevas iniciativas de comercialización conjunta de los aceites “Montoro-Adamuz”. Se instalan grandes molinos y almazaras que molturan el aceite producido en toda la comarca, al tener distribuidos por los distintos términos municipales, puestos de compra de aceituna, entre los que sigue destacando la casa Carbonell que se establece en las instalaciones de la casa Frances y Cía, que continua con la comercialización y exportación de aceites de “Montoro-Adamuz”, existiendo otros ejemplos como la “Industria Aceitera de Montoro” o la Fábrica de aceite y Jabón “Los Mainez” en Adamuz.

En 1998 la familia Carbonell adquiere la finca denominada Buena Vista, Vista Alegre o las Corralizas en la que se encontraba una fábrica de aceite y una casa de labor. Fábrica que en el año siguiente había modernizado con los mayores adelantos para la fabricación del aceite del momento (la maquinaria se encuentra aún hoy en la propiedad).

Seguramente el Sr, Carbonell dirigió sus compras de olivar a Adamuz por el prestigio que gozaba nuestro aceite y dejaba constancia del orgullo que sentía por las mismas en la posibilidad de aquellos años en la que siempre mencionaba: “contamos con una fábrica de aceites finos establecida en nuestras posesiones de Adamuz, la más acreditada producción andaluza… que no producen selectas calidades”. “Calidades finas de primera precisión para mesa, producidas por nuestras fábricas con olivares propios de Vista Alegre en Adamuz y Córdoba, tan acreditadas en todos los mercados más delicados, habiendo obtenido grandes premios y de honor en Zaragoza (1908), Bruselas (1910), San Luis de los E.U.A (1911)…”




Recortes de periódicos:

 
Bodas de oro de la casa Carbonell
Carbonell y Compañía

La Casa Carbonell y Compañía, de Córdoba,
en la Feria de Muestras de San Sebastián 


Fuentes:
Web DOP Montoro-Adamuz
Ayuntamiento de Adamuz

martes, 2 de diciembre de 2014

El Primer molino del Matapuercas



Breves Antecedentes Históricos

                El catastro de Ensenada es la denominación que se da a la investigación llevada a cabo en los territorios de la Corona de Castilla, para conocer, evaluar y registrar los bienes, rentas y cargas de los que fuesen titulares sus moradores, debiendo quedar estos también formalmente registrados, así como sus familias, criados y dependientes. Dicha búsqueda se realizó entre abril de 1750 y el mismo mes de 1756, salvo la Villa y Corte, que se termina en la primavera 1757.
Su finalidad expresa consistía en obtener información para sobre ella modificar el sistema impositivo vigente.

DATOS HISTÓRICOS
El examen del Catastro de Ensenada cita nueve molinos harineros en Adamuz, entre ellos dos ubicados en el Arroyo Matapuercas, que describen: “Otro situado en el arroyo que llaman de Matapuercas que muele con dos piedras y es propio de María Sánchez, vecina de la villa de Villanueva de Córdoba, el que le da de utilidad en cada un año con la misma regulación de 400 reales. Otro situado en el mismo arroyo de Matapuercas, con dos piedras, pertenecientes tres cuartas partes a Bartolomé Martínez y la otra cuarta parte a Pedro Gómez Torralbo, seglares y vecinos de esta villa de Villanueva, que le produce de utilidad con la propia regulación de los precedentes 400 reales de vellón”.

UBICACIÓN MOLINO 1º RÍO MATAPUERCAS

El molino se encuentra en la margen septentrional (izquierda) del río Matapuercas, en el extremo norte del término de Adamuz, a 15 km. de Villanueva de Córdoba.
Situado en un entorno de gran valor paisajístico y medioambiental, formado por grandes dehesas de encinares utilizadas para la cría del ganado vacuno y porcino, y conservando las márgenes del río su vegetación natural.



Azuda
Azuda



A unos 530 m. al noroeste, aguas arriba de la localización del molino, se encuentra situada la presa de deriva que encauza el agua hacia el caz o canal. La azuda o presa de este molino se halla muy bien conservada, en especial en el tramo situado en la margen derecha del río (Oeste), porque éste ha roto por la zona oriental.

La azuda consiste en una base de gruesos sillares sobre el que se coloca una capa de piedras de menor tamaño; ofrece a contracorriente un perfil recto, de más de 1 m. de altura, y aguas abajo una suave pendiente para permitir el paso del agua por su parte superior. Su superficie aparece a simple vista como una especie de empedrado de losas irregulares, de mayor tamaño en la margen derecha y menores en la izquierda, y su longitud es de 30 m.




     En la actualidad la entrada al caz no conserva ladrón o desagüe o ningún resto de la compuerta que regulara el paso del agua, hallándose excavado directamente en el terreno, sin obra de construcción en su primer tramo; más adelante se observan restos del muro de mampostería que lo separaba de la orilla del río y en el que se abren, durante su recorrido, dos ladrones de 70 cm. de anchura cuya finalidad era la de regular el caudal.

Unos 30 m. antes de llegar al inmueble, donde el caz accede por la fachada norte, el canal se abre de forma que encontramos un partidor que dosifica el agua hacia las dos rampas con que el mismo constaba. En la actualidad, ambas han desaparecido salvo su trazado inicial, es decir el arranque de la rampa (todavía horizontal) situado entre el partidor y el inicio de la pendiente, que aparece delimitada por sillares rectangulares de piedra hoy muy cubiertos por la vegetación. Esta entrada de las rampas se sitúa en torno a los 2 m. por encima del nivel del suelo de la sala de molienda y está sustentada sobre un terreno elevado delimitado por muros de  sujeción del terreno, que conservan una altura superior al metro.

DESCRIPCIÓN Y ESTADO DE CONSERVACIÓN

Piedra de Moler
Inmueble de planta rectangular de 10 x 4,2 m. de longitud, dotado de dos piedras de moler movidas mediante el sistema de rampa. El agua llega al molino por su fachada norte, a través de dos caces o canales, pero han desaparecido las rampas y no se observa la entrada de agua por la fachada del molino, seguramente por hallarse cubierta por el terreno y la vegetación, los muros perimetrales del edificio se conservan hasta una escasa altura. Los cárcavos o hueco donde gira el rodezno del molino tampoco se ven, ni en el interior de la sala de moler, ni por la parte de su salida hacia el socaz (fachada sur), aunque en dicha fachada sur se observa la parte superior de uno de ellos (arco de cubierta).

Debido al estado de deterioro de los muros y a la abundancia de vegetación, resulta difícil observar el interior de la sala de moler. Se trata del habitual espacio de planta rectangular, con entrada del agua por la fachada norte y salida por la sur, donde las piedras debían estar situadas en la parte central de su mitad Oeste según el emplazamiento de las rampas y del único cárcavo visible. Se conserva algún muro de compartimentación interior y una de las piedras de moler, partida y caída sobre el terreno.

DAMUS.




martes, 25 de noviembre de 2014

FELIPE II Y LA VENTA DE ADAMUZ


  Las urgentes necesidades de la hacienda real introducen cambios sustanciales en los siglos XVI y XVII, pues el área territorial experimenta una sensible merma con la venta de poblaciones a miembros de la nobleza o con la independencia de las sometidas a la antigua sede califal.

  A lo largo de la segunda mitad del siglo XVI varias localidades importantes quedan segregadas de la jurisdicción de Córdoba y pasan a dominio señorial o bien se transforman en lugares eximidos. La ciudad transmite al monarca( Felipe II) fuertes protestas mostrando su disconformidad, pero la oposición va a resultar ineficaz.

  El fenómeno adquiere especial relevancia en la década de los sesenta cuando Felipe II autoriza la separación de cuatro poblaciones sujetas hasta ahora al municipio cordobés: Adamuz, Pedro Abad, Castro del Río y Santaella. Las tres primeras se convierten en señoríos, mientras que la última quedará como lugar eximido.


  Adamuz  inicia la Edad Moderna con jurisdicción de realengo, vinculada a la ciudad de Córdoba, pero en 1566, Felipe II vendió la villa y su término a Luís Méndez de Haro y Sotomayor, Marqués del Carpio, cuyo escudo de armas es el que actualmente utiliza como sello municipal el Ayuntamiento.






  • Armas (Haro): En campo de plata 2 lobos de sable, pasantes, puestas en palo y cebados de un cordero; primera bordura de plata con 4 pedazos de cadena de azur, colocados en cruz, rodeada de otra bordura de gules con 8 aspas de oro. 



 El valor de la venta fue el equivalente al importe de la renta del almojarifazgo (Impuesto sobre el traslado de mercancías) de la villa por valor de 16.000 maravedíes  quedando de esta manera vinculada la villa de Adamuz al marquesado de El Carpio hasta el siglo XIX.






                             Fotos pergamino de la venta de Adamuz

martes, 21 de octubre de 2014

HISTORIA DE ADAMUZ Y SUS COLMENAS


Aunque Adamuz hoy en día es mayormente conocido por su aceite de gran calidad, no siempre fue así, ya que antes de que se implantara el cultivo del olivar en nuestro municipio, los adamuceños sabían aprovechar de sus sierras todos los usos posibles, es por lo cual que ya existía una arraigada tradición apicultora desde el siglo XV.
Una celebre frase de Einstein "Cuando se muera la última abeja ,cuatro años despues desaparecerá la vida humana", nos da una idea de la gran importancia de estos insectos que pueblan nuestros montes y que con su devenir polinizan nuestros campos llenándolos de vida. Es por la estratégica ubicación de Adamuz en plena Sierra Morena, con su gran diversidad botánica que hace de la miel de Adamuz una de las mejores de Córdoba, con un sabor característico a romero, eucalipto y mil flores.
Actualmente Adamuz cuenta con unas 300 colmenas, aunque según nuestros datos Adamuz siempre ha sido tierra de abejas, miel y colmenas. Como datos históricos se sabe que en 1752 había en Adamuz 600 colmenas y que cada una de ellas pagaba al año seis reales de vellón (que era aproximadamente una cuarta parte de una peseta).
Además en el año 1528 , Francisco Delicado escritor y sacerdote, nacido en Córdoba que vivió en Martos(Jaén), publicó "La Lozana Andaluza", una obra renacentista de la vida de una prostituta en la Roma anterior a 1527. En esta obra se puede observar lo siguiente:
 "Y ¡qué miel! Pensá, señora, que la teníamos de Adamuz, y zafrán de Peñafiel, y lo mejor del Andalucía venía en casa de esta mi abuela



Ya en el siglo XV se crearon las Ordenanzas de Colmeneros del Concejo de Córdoba.

                                                           

¿Qué eran estas ordenanzas gremiales?

Las Ordenanzas gremiales eran normas jurídicas que regulaban las prácticas de un determinado oficio, en el presente caso las prácticas del gremio de colmeneros.Desde la reconquista de Córdoba en el año 1236, el Concejo de la ciudad regula las prácticas apícolas mediante la promulgación de Ordenanzas.
Aquí extraemos un documento de dichas Ordenanzas dirigido a Adamuz y fechado el 24 de abril de 1499 en Córdoba por el que se ratifica la distancia de 900 estadales (cada estadal corresponde a 3,3 km)entre colmenares, ya que al parecer de siempre es conocido el querer apropiarse de terrenos ajenos.

"Nos el concejo y corregidor de la muy noble y muy leal ciudad de Córdova, fazemos saber a los alcaldes y alguaziles y otras justicias desta ciudad y su tierra que agora son o serán de aquí adelante, y a los vezinos y moradores della, y a todas las otras personas a quien lo de yuso atañe y atañer puede en qualquier manera. Que por parte de algunos vezinos desta ciudad que tienen posadas de colmenas nos fue quexado diziendo que muchas personas, en quebrantamiento de la carta del rey y la reyna nuestros señores y de las ordenanzas desta ciudad que fablan acerca de la guarda de los sitios de los colmenares abténticos, asientan y ponen colmenas atoconadas en los límites de los dichos sus colmenares, en lo qual dizque ellos reziben mucho agrabio y perjuizio. Y nos pidieron zerca de ello les probeiesemos con remedio de justicia mandando que los sitios de los dichos colmenares les sean guardados según que la dicha carta de sus altezas y las ordenanzas de la dicha ciudad lo disponen. Y por quanto nos, en razón de lo susodicho, ovimos dado ciertos mandamientos al concejo y hombres buenos de la nuestra villa de Adamuz, por los quales declaramos las penas en que yncurren las personas que en quebrantamiento de las dichas hordenanzas ponen y atoconan las dichas colmenas dentro de los sitios de los colmenares agenos, mandamos que sea pregonado que agora ni de aquí adelante en los dichos nuestros términos ninguna persona non sea osada de asentar ni poner colmenas atoconadas ni en otra qualquier manera en los límites y sitios de los dichos colmenares abténticos si non oviere novezientos estadales hasta la posada más cercana de donde se asentaren las dichas colmenas, y que sean puestas con nuestra licencia conforme a las dichas hordenanzas. E si algunas personas, contra lo que dicho es, asentaren o atoconaren las tales dichas colmenas en todo el término y jurisdizión desta dicha ziudad que las aya perdido y pierdan, de las quales aplicamos la tercia parte a la persona o personas que lo acusaren y denunciaren; y otra tercia parte para el juez que lo juzgare; y la otra tercia parte para el reparo de las nuestras casas del cavildo. E mandamos a vos, las dichas justicias, que executades y hagades executar brebemente todo lo susodicho y que agora y de aquí adelante sea avido este nuestro mandamiento por ordenanza de Córdova. Y sea pregonada públicamente y porque benga a noticia de todos. Y no fagades ende al. Y desto mandamos dar copia y traslado a todas las personas que lo quisieren. Firmado de Francisco de la Careta, alguazil mayor e logarteniente de Alonso Enrríquez, corregidor desta ciudad y de dos omes buenos de los veynte y quatros que veen nuestra fazienda, y de Diego Rodríguez, escrivano público y logarteniente de Pedro de Hoces, nuestro escrivano. Fecho a veyntiquatro días del mes de Abril año del nuestro salbador Jesucristo de mill y quatrozientos y nobenta y nuebe años"