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martes, 29 de septiembre de 2020

BREVE HISTORIA DE ALGALLARÍN

  Adamuz no pude configurarse como pueblo sin el vecino Algallarín. Esta pequeña entidad local tiene una gran historia que conforman un lugar con costumbres, etnografía y arquitectura que envidiaría cualquier gran urbe. De esta manera ampliamos la información del artículo que hicimos anteriormente.

A continuación pasamos a desarrollar los inicios de este pequeño gran pueblo:



Algallarín, como asentamiento humano, tiene una larga historia ya que hay indicios de su habitabilidad sobre el año 50.000 a.C., debido a unos restos arqueológicos encontrados en los que se conoce como “La Barca de Algallarín”. Se han encontrado gran cantidad de restos como herramientas de caza o vasijas.

 

La zona sigue habitada durante el periodo Íbero y Tarseso, perteneciendo a este último dos ciervas de bronce de incalculable valor (expuestas en el British Museum de Londres y la colección privada Várez), esto es debido a que en esta época se desarrolló la industria de las manofacturas.


Cierva de Algallarín expuesta en el Museo Británico de Londres


 

Durante época romana Algallarín perteneció a Sacilis Martialis (situada en el cortijo de Alcurrucén, término de Pedro Abad y que hay un artículo sobre ella en nuestro  blog http://historiayculturadeadamuz.blogspot.com/2014/08/el-pasado-romano-de-adamuz.html ) y estaba situada en una Quinta de recreo que existió en el año 20 a.C y debió pertenecer a los señores de Sacilis , ya que el asentamiento de Algallarín se encontraba en el margen derecho del río y Sacilis a la izquierda.


Ejemplo de Quinta o villa Romana


 Se han encontrado evidencias de gran valor, como cinco sepulcros, uno de ellos con la siguiente inscripción Atio, Decumbino de la XXVa Legión de Caballería,que liberro de Marco Leandro, también se han encontrado un puñal o una fístula, que debió pertenecer a una dama debido a su tamaño y adornos mosaicos y tejas de la época, una urna de plomo, fragmentos de una placa con el relieve de un león y una figura masculina con barba. Debido a esto, se cree que esta Quinta era un palacio de recreo de los Pretores y grandes dignatarios del Imperio Romano.

 

Ejemplo de cama de freno de caballo 

Durante el siglo  V, debido a la caída del Imperio Romano, las Quintas de recreo romanas se fueron convirtiendo en villas rurales, lo que hizo que su población aumentara. Estas villas tenían sus propietarios  y las tierras eran trabajadas por siervos, esto es el comienzo del feudalismo, además estos propietarios tenían a pequeños ejércitos que los defendían. Así fue como Algallarín empezó a crecer en número de habitantes en época visigoda. De esta ápoca se han encontrado una “Cama de freno de caballo” fundida en bronce con forma de rueda.

Donde se coloca la cama de freno de caballo





También se encontró una placa de mármol del siglo VII con una inscripción en latín, se cree que podría haber sido utilizada en el quicio de una puerta en origen.

 













Durante época musulmana Algallarín pudo ser un castillo o Hussum, que pertenecía al Iglim de Alcocer (cerca del actual El Carpio).

Ejemplo de Hussum como el que pudo haber en Algallarín

De este periodo es probable que proceda el nombre de Algallarín, del primitivo “
ALGAZ HEL YAGUIN”  o del nombre andalusí AL- QUASIR , que se traduciría como castillo.

 

 

 

 

 

 

En el año 1235 Fernando III “El Santo” tomó Montoro y se disponía a conquistar Córdoba y para ellos tenía que apropiarse de las fortalezas que había en el camino que las unía. Para ello el ejército del rey se dividió en dos, una parte se estableció en la sierra liderada por el Alcaide de Andújar Don Domingo Muñoz y la otra parte haría su incursión por la campiña, esta al mando de Don Lope Sánchez. El Abad Pedro era el capellán del ejército que comandaba Don Rodrigo González, esta parte del ejército pertenecía a la región de la campiña.


Fernado III El Santo


Durante el avance de las tropas cristianas llegaron a Alcurrucén, la antigua Sacilis, este lugar estaba bajo la protección de Mahoma Abodalí. Los habitantes de esta zona al ver la llegada de las tropas cristianas huyeron, unos en dirección Córdoba, otros cruzaron el río y se refugiaron en el castillo de la fortaleza de Algallarín.

Las tropas de Mahoma Abodalí causaron graves daños en el ejército del rey Santo que se encontraba en la margen contraria del río Guadalquivir.

Finalmente, el 1 de Mayo de 1235 (festividad de Felipe y Santiago) las tropas cristianas consiguieron conquistar la fortaleza, haciendo prisioneros a los que allí vivían y resguardaban. Abodalí al verse rodeado se tiró desde la torre de la fortaleza. Alvar Fañez de Cárdenas fue nombrado alcaide del nuevo lugar conquistado.

 

En otoño de ese año partieron las tropas para la toma de Córdoba y el rey ordenó la creación de un cuartel-enfermería en el lugar donde hoy encontramos el municipio de Pedro Abad, haciendo el rey que se quedara un pequeño ejército para proteger el lugar al mando de Don Rodrigo Gonzalez que suplicó al rey para que permaneciera junto a él el Abad Pedro Meneses, su pariente, con el Santo Crucifijo procedente de tierra gallegas. De este hecho surge la actual villa de Pedro Abad.

En el año 1250 se hace una relación de las parroquias existentes en la zona y Algallarín se encuentra entre ellas.

 Algallarín comienza a despoblarse debido a tres motivos principalmente: al supuesto “milagro” de Cristo de Pedro Abad, por el cual los vecinos empezaron a trasladarse a esta villa; a la epidemia de peste que sucedió en 1348 y la última y más fiable de todas es que la familia Maricabrera se instaló en la villa de Adamuz llevando los asuntos económicos y políticos de dicha villa, lo que le dio un lugar de referencia a Adamuz y la gente de los alrededores empezaran a trasladarse a este pueblo, llevando esto consigo a que se reabriera el Camino Real de la Plata, esto hizo que Adamuz floreciera económica y socialemente.

Algallarín permaneció como tierra realenga hasta finales del siglo XV.

 

La familia Maricabrera también añade a sus teritorios Algallarín pero el día 31 de Marzo de 1500 el convento cordobés de San Jerónimo de Valparaíso compra los terrenos de Algallarín.

 

Durante la desamortización de Mendizábal, ocurrida en 1836, las tierras pasaron de mano del convento a José Francisco Conde y Salazar y las heredó su hija María del Socorro Conde y Bonet, convirtiéndose así en la única propietaria de dichas tierras, más tarde sería conocida como Marquesa de Conde Salazar.

 

En 1939 el Ministerio de Agricultura crea el Instituto Nacional de Colonización, su creación estuvo motivada por la necesidad de efectuar una reforma tanto social como económica de la tierra, después de la devastación de la guerra civil española. El objetivo principal del mismo era efectuar la necesaria transformación del espacio productivo mediante la reorganización y reactivación del sector agrícola y el incremento de la producción agrícola con vistas a los planes autárquicos de la época mediante el aumento de tierras de labor y la superficie de riego.

 

Algallarín nace de este proyecto, ya que en el gobierno de la época expropió la tierras a sus propietaros y es realizado por el arquitecto madrileño Carlos Arniches Moltó. El proyecto fue firmado en Madrid, en julio de 1953 y en virtud de la orden de la Dirección General con fecha de 6 de mayo de 1953. Para su ejecución, previamente se ejecutó la expropiación de las fincas del Algallarín y el Paraíso, declaradas de “interés social” por Decreto el 23 de mayo de 1952. El total de capital invertido por el I.N.C. en las fincas Algallarín y El Paraíso ascendió a 71.950.663 pesetas.

 

Algallarín, como entidad local menor, pertenece a Adamuz y su colonización quedaría constituida en su mayor parte por adamuceños y adamuceñas y en menor medida por colonos procedentes de otros pueblos de la provincia o la propia ciudad de Córdoba, concretamente se asentaron 130 colonos.

La llegada de los primeros colonos, se produjo en agosto de 1952, antes de la propia redacción del proyecto arquitectónico, con motivo de preparar y modificar los terrenos donde se levantaría el nuevo pueblo, la adecuación y mejora de las vías de comunicación y en la marcación de los lotes y parcelas agrícolas.

 Aproximadamente durante algo más de tres años y en unos barracones próximos al pueblo, residieron en unas condiciones pésimas de vida, la mayor parte de los colonos, así como gente proveniente de otros pueblos (incluso de otras provincias) que participaron en su construcción. A los colonos además de entregarles una vivienda con 4 hectáreas para el cultivo, también les proporcionaron los aperos, los animales para la labranza e incluso los piensos para estos. A cambio el colono debía pagar una renta estableciéndose los plazos entre 15 y 25 años para la tierra y 40 años para la vivienda. Tras este periodo de tiempo se expedían los títulos de propiedad.

En su concepción el pueblo estaría compuesto por los siguientes edificios:

·         Una iglesia proporcionada al número de vecinos.

Iglesia de San Felipe y Santiago

Interior de la Iglesia de Algallarín

·         Escuela de niñas, niños y párvulos independientes.

Escuela La Candelaria. Algallarín


·         Cinco viviendas para maestros y maestras con sus correspondientes corrales, anexas a las escuelas.

·         Ayuntamiento.

Ayuntamiento de Algallarín


·         Dispensario médico y vivienda para el médico.

·         Oficina de correos y vivienda anexa.

·         Cinco tiendas (Abacería, Cantina, Panadería, Herrería y Carpintería).

·         Cinco viviendas para artesanos.

·         Vivienda para el cura con Acción Católica.

·         Ciento treinta y ocho viviendas para labradores con corral y anexos agrícolas en parcelas de 400 m².

·         En todas las viviendas se prevé corral para la posible edificación de anexos agrícolas dado el carácter rural del pueblo.


Vivienda típica de Algallarín


Fuentes consultadas:

  • arquitecturacontemporanea.org
  • eldiariocordoba.es
  • wikipedia.org
  • Breve reseña histórica de Algallarín. José Antonio Román Amil


viernes, 7 de septiembre de 2018

¿ ES REALMENTE ADAMUZ TIERRA COLORADA DE LOS FENICIOS?

La frase Adamuz tierra colorada de los fenicios es una de esas expresiones muy arraigadas en los adamuceños y adamuceñas, incluso había un cartel que daba la bienvenida a  Adamuz con dicha frase.
Cartel que daba la bienvenida a Adamuz

 Pero ¿por mucho que un dicho esté enraizado en un lugar lo convierte en verdad?, en realidad lo que sí que está confirmado es que Adamuz es tierra colorada, pero ¿de los fenicios, es cierto que estuvieron por nuestras tierras?
A lo largo del siguiente artículo vamos a intentar responder a estas preguntas.

En primer lugar vamos a explicar “grosso modo” la civilización fenicia:

Fenicia es el nombre de una antigua región del cercano oriente, cuna de la civilización fenicio-púnica, que se extendía a lo largo del Levante mediterráneo, en la costa oriental del mar Mediterráneo. Su territorio abarcaba desde la desembocadura del río Orontes al norte, hasta la bahía de Haifa al sur, comprendiendo áreas de los actuales Israel, Siria, Líbano y Palestina, una región denominada antiguamente Canaán, con cuya denominación se engloba muy a menudo en las fuentes.
El suelo de Fenicia, montañoso y poco apto para la agricultura, orientó a sus habitantes hacia las actividades marítimas. Los fenicios utilizaron la navegación de cabotaje porque era mejor que las vías terrestres para el contacto entre las ciudades.

Fenicia, por su situación geográfica, estaba destinada a ser una rica encrucijada comercial, codiciada por los grandes imperios vecinos.

EL PUEBLO FENICIO

La cultura fenicia es una civilización antigua que no dejó firmes huellas físicas de su existencia.

Agricultura y explotación forestal

Si bien la geografía de la región era accidentada, los fenicios aprovecharon al máximo las posibilidades del suelo para la explotación agrícola y cultivaron hasta en las laderas de las montañas. Sus bosques de cedros del Líbano les permitían la explotación de madera.

Vino fenicio

 Los fenicios fueron uno de los primeros pueblos antiguos en tener un importante efecto sobre la historia del vino. A través del contacto y el comercio difundieron su conocimiento de la viticultura y la producción de vino y propagaron varias variedades antiguas de vid. Introdujeron o animaron la expansión de la viticultura y la producción de vino en varios países que siguen elaborando variedades aptas para el mercado internacional, como el Líbano, Argelia, Túnez, Egipto, Grecia, Italia, España o Portugal.

Colonización fenicia

Durante sus largos viajes debían abastecerse en distintos puntos de su recorrido. Con el tiempo, esas escalas fueron transformándose en establecimientos permanentes que permitieran el almacenamiento y el comercio estable con los pueblos indígenas, que la historiografía denomina factorías o colonias, de forma similar a las colonias griegas. La colonización fenicia fue un fenómeno comercial y poblador localizado en puertos de fácil defensa, penínsulas o islas cercanas a la costa, sin conquistas territoriales en el interior.
Representación de barcos y puerto fenicio

Las colonias fenicias se esparcieron prácticamente por toda la ribera sur mediterránea y sus islas: desde Gadir, más allá del estrecho de Gibraltar, en el entorno del mítico reino de Tartessos y puerta de las rutas del océano Atlántico, hacia el norte —Europa— y el sur —África—, hasta las costas de Asia y el mar Negro.
Los fenicios fueron el primero de los pueblos colonizadores históricos de la península ibérica. Los restos arqueológicos más antiguos descubiertos hasta la actualidad proceden de Malaka (Málaga) y Gadir (Cádiz), aunque establecieron colonias también en el mediterráneo peninsular en Toscanos (Vélez-Málaga), Sexi (Almuñécar), Abdera (Adra), Cerro del Prado, Chorreras, Villaricos, Mazarrón, Guardamar de Segura; y en el área atlántica peninsular en Onuba (Huelva), Chiclana de la frontera, (Cádiz), Abul (Alcacer do Sal) y probablemente en Olissipo (Lisboa) y en otras escalas en la ruta comercial, que siendo de origen prehistórico llegaba hasta Galicia e incluso las Islas Británicas al norte y a las Islas Canarias en el sur.


El pueblo fenicio contribuyó a crear un importante vínculo entre las civilizaciones mediterráneas y más aún entre las formas artísticas del mundo antiguo, por imitación, fusión y difusión de ellas, aunque no se le considere como original creador de una gran cultura propia.

La cultura fenicia fue muy importante en su época pero, desgraciadamente, han quedado pocas huellas de su historia. Conocemos de su existencia, sobre todo, a través de los textos de otros pueblos que entraron en contacto con ellos, en particular los asirios, babilonios y, más tarde, los griegos. Se estudia principalmente en las ruinas de las ciudades que fueron colonias de Sidón o Tiro, como las de Cerdeña y Andalucía y, sobre todo, en las establecidas en la isla de Chipre.

LOS FENICIOS EN ESPAÑA

            Los fenicios llegaron a las costas mediterráneas a comienzos del I milenio a.C, introduciendo  una serie de materiales muy diversos: cerámicas, marfiles, vidrios, bronces, tejidos…, además de técnicas hasta entonces desconocidas como son con el torno de alfarero, la metalurgia del hierro o un nuevo diseño arquitectónico con viviendas que muestran esquinas en ángulo recto.
            Además los fenicios cultivaron el olivo y se convirtieron en difusores por la cuenca del Mediterráneo y en exportadores de ungüentos y aceites

Los fenicios en la Península Ibérica



¿Adamuz tierra colorada de los fenicios?

Esta expresión se hizo famosa en el siglo XIX cuando el historiador cordobés Luis María de las Casas Deza afirmó que el nombre de Adamuz provenía del hebreo (los fenicios trajeron a la Península Ibérica un dialecto del hebreo) “adamotz”, cosa que interpretó como tierra colorada. Esta afirmación fue desmontada por Pascual Madoz que en su “Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar” cita textualmente: El señor de las Casas – Deza en su preciosa “Corografía histórico-estadística de la prov. Y ob. De Córdoba”, dice, refiriéndose á Pablo Céspedes, que el nombre de esta v. viene de la palabra hebrea adamotz, la cual se interpreta tierra colorada, y conviene exactamente á su suelo. El idioma que trajeron los fenicios á España, era un dialecto del hebreo, y por solo este indicio remonta aquel distinguido joven la antigüedad de Adamuz, hasta época tan lejana, suponiendo que los fenicios la fundaron ó habitaron. Pero como este nombre no aparece mencionado por ningún historiador ni geógrafo alguno de la antigüedad, ni consta después de gana el país á los árabes […], sentimos no poder estar de acuerdo en cuanto al origen de este pueblo con nuestro apreciable amigo el Sr. Ramirez de las Casas-Deza.

Entonces ¿a cuál de los dos historiadores le debemos de hacer caso? Nosotros nos declinamos a apostar por la teoría de Pascual Madoz, ya que no se han encontrado ni vestigios arqueológicos, ni documentales que afirmen que Adamuz fue tierra de fenicios.

Si bien es cierto que Adamuz es tierra colorada, pero no de los fenicios sino de molinaza. Las afloraciones de esta arenisca roja alrededor de Adamuz y la utilización de la misma en la construcción de sus monumentos, edificios y casas señoriales tiñen de rojo el paisaje de Adamuz.

             Pero no sería de recibo decir que los fenicios no estuvieron por tierras cordobesas, de hecho estuvieron cerca de Adamuz, concretamente en Córdoba y Montoro.

            La mayoría de las investigaciones se han centrado en la baja Andalucía, pero afortunadamente en los últimos tiempos se está dando esta circunstancia en la Alta Andalucía, aun así hay muy pocos trabajos sobre esta civilización es esta zona.

Córdoba por encontrarse junto al río Comercial tenía un importante tráfico comercial, debido a que el río Guadalquivir era Navegable hasta esta ciudad, además a esto se le une que Córdoba poseía y una próspera agricultura y una abundante minería. Además la distancia entre Córdoba y Sevilla y la desembocadura del río era prácticamente la misma, esto hacía que el transporte de mercancías fuese más sencillo. A todo esto se le suma que Córdoba se situaba en un montículo que le permitía una defensa fácil.

Existen dos teorías para la fundación de Córdoba:
1.    La ciudad fue fundada por los Íberos en la Colina de los Quemados, los que en la actualidad corresponden a la Ciudad de los Niños, se han encontrados restos de esta civilización es esta zona. Esta es la teoría más precisa ya que cuando llegaron los romanos lo que encontraron fue la población íbera.
2.    La segunda teoría afirma que Córdoba fue fundada por la colonizaciones Fenopunicas, es decir, por los fenicios y griegos, atraídos por la riqueza mineral y la fertilidad de las tierras. Lo más seguro es que esto pueblos convivieran con la población indígena.
Algunos afirman también que la palabra Córdoba tiene raíces fenicias y que significaría algo así como ciudad buena o altura próxima al río. Se han encontrado restos de esta civilización en la ciudad.

            Montoro antaño llamada Epora, fue visitada por fenicios, griegos y romanos, que fueron la que le dan mayor esplendor.
            Los fenicios en los siglos VII y VI a.C impone su cerámica a torno y pintadas con barniz rojo, es de este periodo el fragmento de peine de marfil con una sola hilera de púas encontrado en el Llanete de los Moros de Montoro.



 En este yacimiento se han encontrado, además de los únicos restos de hierro conocidos en esa zona dos fragmentos amorfos, una serie de materiales que, en términos generales, cabe datar entre los años finales del siglo VII y comienzos del VI a. C. con formas como cuencos pintados, platos de engobe rojo, soportes en forma de anillo y ánforas. Además el asentamiento humano se mantuvo en Montoro hasta después de la caída de los Tartessos. En el mismo lugar donde se encontraron el peine también se encontraron cinco fragmentos de recipientes hechos con la técnica de núcleo de arena.
            Es muy probable que la influencia griega se dejara notar en el Montoro prerromano.

También se han encontrado restos fenicios en el Castellar de Cañete de las Torres donde recuperaron fragmentos de ánforas, lebrillos con asas de espuertas y vasos pithoides,  todos ellos correspondientes a los siglos VII-VI a. C.
            Otros restos fenicios encontrados en la provincia de Córdoba: La Saetilla, Cerro del Castillo de Carcabuey, Alcurrucén en Pedro Abad, Ategua,
Montilla, Cerro Cebero, Torre Alta, Cerro de la Horca, Hacho de Benamejí, Priego de Córdoba, Los Carramolos, Almanzora, Arroyo Cotrilla, El Villar, La Estrella, Hinojosa del Duque, Llerena, Pozoblanco y El Laderón.

En conclusión  ¿podríamos decir que Adamuz fue tierra colorada de los fenicios? En principio no, porque no se tiene constancia de restos arqueológicos encontrados sobre esta civilización en nuestro pueblo, aun así si es tierra colorada debido a la piedra de molinaza, como ya hemos expuesto anteriormente.

FUENTES:
·        https://www.montoro.es/turismo/breve_resena_historica
           
·        PASCUAL MADOZ : “Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar”

·        RAMIREZ DE LAS CASAS – DEZA: “Corografía histórico-estadística de la provincia. y obispado de Córdoba”,

·        JUAN ANTONIO MARTÍN RUIZ:  “Importaciones fenicias en la provincia de Córdoba durante el período Orientalizante”.



sábado, 20 de enero de 2018

SAN SEBASTIÁN EN ADAMUZ

¿QUIÉN FUE SAN SEBASTIÁN?
 Es un santo venerado por la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa, nació en NarbonaGaliaImperio romano256 d.C. y murió en Roma, Imperio romano, 288 d.C.
 Fue soldado del ejército romano y del emperador Diocleciano, quien —desconociendo que era cristiano— llegó a nombrarlo jefe de la primera cohorte de la guardia pretoriana imperial.
Se educó en Milán. Cumplía con la disciplina militar, pero no participaba en los sacrificios paganos por considerarlos idolatría. Como cristiano, ejercitaba el apostolado entre sus compañeros, visitando y alentando a otros cristianos encarcelados por causa de su religión. Acabó por ser descubierto y denunciado al emperador Maximiano (amigo de Diocleciano), quien lo obligó a escoger entre poder ser soldado o seguir a Jesucristo.
El santo escogió seguir a Cristo. Decepcionado, el emperador lo amenazó de muerte, pero Sebastián se mantuvo firme en su fe. Enfurecido, lo condenó a morir. Los soldados del emperador lo llevaron al estadio, lo desnudaron, lo ataron a un poste y lanzaron sobre él una lluvia de flechas, dándolo por muerto.  Sin embargo, sus amigos se acercaron y, al verlo todavía con vida, lo llevaron a casa de una noble cristiana romana llamada Irene, esposa de Cástulo, que lo mantuvo escondido y le curó las heridas, hasta que quedó restablecido.
San Sebastián. Il Sodoma. 1525
Sus amigos le aconsejaron que se ausentara de Roma, pero Sebastián se negó rotundamente. Se presentó ante un emperador desconcertado, ya que lo daba por muerto, y le reprochó enérgicamente su conducta por perseguir a los cristianos. Maximiano mandó que lo azotaran hasta morir, ​ y los soldados cumplieron esta vez sin errores la misión, tirando su cuerpo en un lodazal. Los cristianos lo recogieron y lo enterraron en la Vía Apia, en la célebre catacumba que lleva el nombre de San Sebastián.
 
San Sebastián. El Bosco 1577-78
            El culto a San Sebastián es muy antiguo y está muy extendido; es invocado contra la peste y contra los enemigos de la religión, y además es llamado el Apolo cristiano ya que es uno de los santos más reproducidos por el arte en general.
Los primeros cristianos de Roma perseguidos llegan a las islas del Mediterráneo y traen, con fe cristiana, su devoción al mártir Sebastián.
Su fiesta se celebra el 20 de enero y ha estado siempre unida a la de san Fabián, en la festividad de los Santos Mártires.
San Sebastián es considerado el patrón de los soldados, arqueros, atletas y de los aceituneros.
SAN SEBATIÁN PATRÓN DE LOS ACEITUNEROS
Cuando el cultivo y la producción de aceite empezaron a tener importancia a mediados del S. XIX, fue elegido como patrón de los aceituneros San Sebastián.
En lugares donde se recoge aceituna, como Adamuz y los pueblos de alrededor, el día de San Sebastián los aceituneros holgaban  para celebrar la festividad de su patrón.
De hecho no hace mucho tiempo que en los cortijos donde se quedaban los aceituneros y aceituneras el día 19 de Enero (víspera de San Sebastián), se hacían candelas grandes. De hecho esta fiesta se sigue celebrando en pueblos como en Villanueva de Córdoba.

SAN SEBASTIÁN Y ADAMUZ
Como ocurría en otros pueblos aceituneros, en Adamuz también se erigió una ermita en honor al santo.
Ya en el siglo XIX, Luis María Ramírez de las Casas Deza en su Corografía histórico-estadística de la provincia y obispado de Córdoba, ya hablaba de la ermita de San Sebastián, citamos textualmente:
“Tiene tres ermitas: una en la calle Real, que es la que sirve de plaza, dedicada a S. Pío V. fundación de D. Matías Yergos y Torralva caballero de la orden de Calatrava […]. Otra con la advocación de Ntra. Sra. de la Soledad; y otra que dista a 500 pasos de la villa hacia oriente dedicada a S. Sebastián”.


Esta ermita se encontraba a las afueras del pueblo, en lo que actualmente es la Ronda de Obejo, de hecho cerca de allí hay una calle que se llama Calle San Sebastián.
Como hemos podido saber, gracias a la transmisión oral, el día de San Sebastián se celebraba allí una misa. También a lo largo del año las mujeres, en su mayoría, iban a rezar el rosario. Hemos podido escuchar incluso testimonios de monaguillos. Los vecinos y las vecinas de Adamuz llamaban a la zona cerca de la ermita " El Santo Bastián".

Lugar actual donde se encontraba la Ermita de San Sebastián.

La ermita estuvo en pie hasta mediados del siglo XX, como nos han podido contar, los terrenos de la ermita se vendieron y fue cuando desapareció. Durante la guerra civil sufrió mucho, como le ocurrieron a los demás monumentos de Adamuz. Según publicaciones que hemos podido investigar la ermita tenía pilares de ladrillo ochavados y su cúpula era barroca con yeserías.

Ermita de San Sebastián en Adamuz.

La imagen titular de esta ermita fue encargada a Juan de Mesa en 1589, recogemos la cita de M. Nieto Cumplido:

“Más se le descargan veinte e quatro ducados que pagó a Juan de Mesa, escultor, vezino de Córdoua, de la hechura del Santo Glorioso San Sebstián en moldura e talla con diez ducados que pagó Francisco Delgado de dorar e pintar el dicho santo con doze reales de hechura e pintura de las andas para el dicho santo que todo montó nueve mil e trezientos e ochenta e quatro mrs. Mostró carta de pago”.
La imagen de San Sebastián y el Sagrario que están en la ermita del Cerro son los que se encontraba en esta ermita.
Aunque la imagen actual de San Sebastián no es la original de Juan de Mesa, ya que esta se perdió durante la Guerra Civil, la actual es una imagen realizada después de la contienda.

Imagen actual de San Sebastián en la Ermita del Cerro.
Una cosa curiosa que realizaban los jóvenes de Adamuz era lanzar unas piedrecitas a una capilla pequeña que había en lo alto de la Ermita con un San Sebastián pequeño y aquel que consiguiera dejar la china dentro se suponía que se casaba.

FUENTES:

Corografía histórico-estadística de la provincia y obispado de Cordoba (1840-1842) - Ramírez de las Casas Deza, Luis María, 1802-1874.

M. Nieto Cumplido. Documentos, t.l. N. AGOC, Secc. Visitas Generales, Adamuz, 1589, f.17.

Transmisión oral de los vecinos y vecinas de Adamuz.